El programa CARMINA (Complejo de Ajuste Reverso de Masa e Ingesta No Adaptativa) aparece por primera vez en 2009. Los materiales promocionales lo describían como un supuesto modulador que prometía separar apetito, saciedad y almacenamiento corporal. Ninguna de las copias conservadas define un mecanismo reproducible y las versiones sucesivas cambian los nombres de las mismas variables.
El resultado administrativo figura como patente abandonada. Las fotografías no están en este espejo. Sí se conservan notas sobre apetito, movilidad y la frustración de participantes que esperaban una reversión rápida. En varios casos el programa terminó acompañado de más comida, no menos, porque el laboratorio compensaba cada sesión con bandejas de recuperación.
La cohorte de esta copia contiene 31 participantes adultos con peso medio inicial de 303 kg. A los meses, el promedio registrado fue 307 kg. El informe llama “respondedor” tanto a quien perdió peso como a quien dejó de ganar durante dos semanas; en otras tablas la misma palabra se usa para una ganancia inferior a la prevista.
Un anexo de auditoría conecta CARMINA con empresas de catering, equipos de pesaje de alta capacidad y transmisiones de comunidades feeder. La conexión podría ser puramente financiera: el mismo proveedor vendía camas reforzadas, cámaras y servicios de datos a instituciones sin relación aparente.