La serie comenzó en 2009 con 169 kg. La persona aparece en fuentes distintas: un perfil de comunidad feeder, una ficha de ropa a medida y dos registros de movilidad. No hay una sola institución que conserve el conjunto. En 2013 el peso ya figura como 323 kg y las fotografías descritas por los archivistas señalan cambios masivos en rostro, brazos, abdomen, caderas y muslos.
Las entradas privadas hablan de sesiones de feeding, entregas de papas gratinadas, comidas nocturnas y semanas en las que la ganancia era seguida casi como un marcador deportivo. El lenguaje cambia con los años: primero “ganar un poco”, luego “crecer”, después simplemente “mantener el ritmo”. Meta 500 kg.
A partir de 2015 la medición deja de ser sencilla. Se utiliza grúa de transferencia con sensor; varias cifras se marcan como parciales porque el equipo doméstico alcanzó su límite. El último registro disponible es 548 kg. La documentación de movilidad menciona casa familiar, muebles reforzados y periodos cada vez más largos en cama o sillón.
El consumo asociado se estima a partir de recibos, no de una prescripción. En un mes aparecen 232 entregas, 77 cajas de postres y pedidos repetidos de burritos enormes. Un comentario de foro afirma que la persona quería hacerse “demasiado grande para la báscula”; otra copia del mismo hilo elimina esa frase.
Una nota marginal insiste en que aumento de peso y consentimiento no son campos equivalentes: algunos registros describen decisiones voluntarias y otros sólo documentan que la comida siguió llegando. El archivo no resuelve esa diferencia; conserva contratos, diarios y recibos que a veces se contradicen entre sí.