La serie comenzó en 2012 con 202 kg. La persona aparece en fuentes distintas: un perfil de comunidad feeder, una ficha de ropa a medida y dos registros de movilidad. No hay una sola institución que conserve el conjunto. En 2016 el peso ya figura como 383 kg y las fotografías descritas por los archivistas señalan cambios masivos en rostro, brazos, abdomen, caderas y muslos.
Las entradas privadas hablan de sesiones de feeding, entregas de café con crema y jarabes, comidas nocturnas y semanas en las que la ganancia era seguida casi como un marcador deportivo. El lenguaje cambia con los años: primero “ganar un poco”, luego “crecer”, después simplemente “mantener el ritmo”. Meta declarada: “seguir mientras se sienta bien”.
El consumo asociado se estima a partir de recibos, no de una prescripción. En un mes aparecen 168 entregas, 60 cajas de postres y pedidos repetidos de bollería rellena. Un comentario de foro afirma que la persona quería hacerse “demasiado grande para la báscula”; otra copia del mismo hilo elimina esa frase.
A partir de 2018 la medición deja de ser sencilla. Se utiliza plataforma de carga; varias cifras se marcan como parciales porque el equipo doméstico alcanzó su límite. El último registro disponible es 518 kg. La documentación de movilidad menciona residencia con elevador de techo, muebles reforzados y periodos cada vez más largos en cama o sillón.
Una nota marginal insiste en que aumento de peso y consentimiento no son campos equivalentes: algunos registros describen decisiones voluntarias y otros sólo documentan que la comida siguió llegando. El archivo no resuelve esa diferencia; conserva contratos, diarios y recibos que a veces se contradicen entre sí.
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cama / instalación temporal / fotografía sin relación confirmada