Las entradas privadas hablan de sesiones de feeding, entregas de arroz frito, comidas nocturnas y semanas en las que la ganancia era seguida casi como un marcador deportivo. El lenguaje cambia con los años: primero “ganar un poco”, luego “crecer”, después simplemente “mantener el ritmo”. Sin meta declarada.
| ANTES 192 kg | AHORA 583 kg |
La serie comenzó en 2015 con 192 kg. La persona aparece en fuentes distintas: un perfil de comunidad feeder, una ficha de ropa a medida y dos registros de movilidad. No hay una sola institución que conserve el conjunto. En 2019 el peso ya figura como 368 kg y las fotografías descritas por los archivistas señalan cambios masivos en rostro, brazos, abdomen, caderas y muslos.
El consumo asociado se estima a partir de recibos, no de una prescripción. En un mes aparecen 141 entregas, 54 cajas de postres y pedidos repetidos de cajas de donas. Un comentario de foro afirma que la persona quería hacerse “demasiado grande para la báscula”; otra copia del mismo hilo elimina esa frase.
A partir de 2021 la medición deja de ser sencilla. Se utiliza báscula clínica; varias cifras se marcan como parciales porque el equipo doméstico alcanzó su límite. El último registro disponible es 583 kg. La documentación de movilidad menciona residencia con elevador de techo, muebles reforzados y periodos cada vez más largos en cama o sillón.