Shenzhen, 2007. Contrato de streaming incluía alimentación y residencia en el mismo pago. Los registros consultados mezclan cultura feeder, ingeniería bariátrica, consumo a domicilio y un mercado de cuerpos que ya no encajan en categorías diseñadas para pacientes de hace treinta años. Las cifras más llamativas corresponden a adultos que pasan de 180–250 kg a 400, 500 o más de 600 kg a lo largo de series de varios años.
Los foros de la época usan un vocabulario propio: feeder, feedee, gainer, encourager, goal weight. Algunas personas escriben con entusiasmo sobre crecer, perder movilidad o superar la báscula; otras discuten límites, consentimiento y el momento en que una fantasía deja de coincidir con la vida cotidiana.
Una base de datos paralela revisada por este medio contiene 184 órdenes de comida, 45 alquileres de equipos de transferencia y 44 registros por encima de 450 kg. La procedencia no es homogénea y no permite calcular prevalencia; sí muestra que existe una infraestructura comercial alrededor de la ganancia extrema.
La medicina aparece casi siempre tarde. Los anuncios prometen tratamientos imposibles, pastillas con nombres que no corresponden a compuestos reales y máquinas que supuestamente “reinician” el metabolismo. Los estudios posteriores no reproducen los resultados. En varios archivos la llamada cura termina siendo recordada por usuarios feeder como otro episodio de publicidad absurda.
En el margen de una copia aparece un identificador que no corresponde al tema de la nota: 44-C. El editor original lo tachó sin explicación.